Impedimenta publica en noviembre ‘El canto del cisne’, un nuevo caso para Gervase Fen

Impedimenta publica en noviembre ‘El canto del cisne’, un nuevo caso para Gervase Fen

Tras el éxito de ‘La juguetería errante’, libro del que Editorial Impedimenta ha lanzado ahora una quinta edición, en noviembre llega ‘El canto del cisne‘ el cuarto caso de Gervase Fen, escrito en 1947 por Edmund Crispin. Según informa la editorial se publicará durante la primera quincena del mes.

Vuelve el profesor de Oxford y detective aficionado Gervase Fen para resolver otro extraño crimen a puerta cerrada. Cuando una encopetada compañía de ópera recala en Oxford para poner en marcha la primera producción postbélica de Los maestros cantores de Nuremberg, de Wagner, la felicidad que reina en el ambiente pronto quedará ensombrecida por la aparición del odioso y molesto tenor Edwin Shorthouse, quien se encargará de interpretar el papel principal de la obra.

Todo el mundo tiene un motivo personal para odiar con toda su alma a Shorthouse, pero ¿quién de los presentes será tan torpe como para acabar con él, ahorcándole y apuñalándole en su propio camerino, cerrado por dentro? Como dice Edmund Crispin en la primera línea de esta divertidísima e inteligentísima novela: «No existe criatura más estúpida en el mundo que un cantante de ópera».

Una inteligente, chispeante y divertida comedia de misterio, un clásico del género, que recupera a uno de los personajes más memorables de la novela inglesa del XX, el profesor Gervase Fen.

El verdadero nombre del Edmund Crispin era Bruce Montgomery. Nació en 1921 en Chesham Bois, Buckinghamshire, y asistió al St. John’s College en Oxford, donde se licenció en Lenguas Modernas, y donde fue organista y maestro de coro durante dos años. Impedimenta emprendió con su obra maestra, La juguetería errante (1946), la publicación de la saga de Gervase Fen, a la que se añade ahora El canto del cisne (1947) y que se completará con otros títulos, como El amor yace ensangrentado, (1948), El caso de la mosca dorada (1944), Santos desórdenes (1945), y Enterrado por placer (1949). Crispin dejó de escribir novelas en la década de los cincuenta, pero continuó redactando reseñas de novelas de detectives y de ciencia ficción para el Sunday Times. Murió de un ataque al corazón, en 1978.

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